La UNPACU promete no más sistema de salud

Ella es enfermera y como buena enfermera sabe lidiar con pacientes en circunstanenfermeracia difíciles. Pero a veces estas le ponen a prueba y eso justamente ocurrió en la madrugada del 31 de mayo pasado, mientras hacía su turno de guardia en la Policlínica Joaquín
Agüero  de la Ciudad de Camagüey,  cuando al escuchar gritos, salió de su área de trabajo y vio a  un sujeto, medio borracho y en calzoncillos, corriendo y gritando por todo el pasillo como un loco “soy opositor, soy de la UNPACU”  La profesión de cuidar y atender enfermos eleva el umbral de asombro y tolerancia,  pero esa noche su capacidad llegó al límite máximo, cuando el sujeto  escribió en la pared de la policlínica “No más sistema de salud”.
Conversar con las personas que han tenido la experiencia de presenciar la conducta pública de los llamados opositores te hace comprender de inmediato por que no consiguen liderazgo. El caso de la organización contrarrevolucionaria UNPACU es uno de los ejemplos más notables. Por donde quiera que pasan dejan un rastro de rechazo y desprecio; así lo percibimos hace un par de días cuando los trabajadores de la policlínica Joaquín de Agüero contaron su experiencia con esos llamados luchadores por la democracia.
Llegaron pasados de tragos -cuenta otra de las enfermeras, esta muy experimentada con más de 20 años de servicio- uno de ellos con una contusión leve en la rodilla por haberse golpeado corriendo con el carretón de caballos, Le hicimos las pruebas y le pusimos un tratamiento normal para esos casos. Era evidente que ellos estaban más interesados en crear problemas que en atenderse. Lo sé porque desde el hombre comenzó a gritar como un desaforado que él era un opositor, y que si no le buscaban una ambulancia iba a acabar con todo el policlínico.
“De nada valió que se le explicara que su golpe era leve, salió en calzoncillos diciendo groserías y amenazando en llamar al jefe de su banda” Comentó la joven de rostro agradable, conocida entre sus pacientes por su profesionalidad. “Llamó al jefe de ellos, uno al que le dicen El Barberito, enseguida llegó y se sumó al desorden y las ofensas”. Fernando Vázquez Guerra (el Barberito) lo conocen bien en la zona donde vive, pero no precisamente por sus habilidades como fígaro, sino por su pésima conducta, los problemas con los vecinos y la actitud violenta de él y los compinches de la banda.
Esa noche en el policlínico el barberito se sumó al desorden producido por su cómplice el cual conminaba a su jefe para que dejara testimonio de lo que ocurría “tirarme fotos, tirarme fotos” gritaba mientras garabateada las paredes del centro de salud. El ansia de ser retratado en pleno acto de vandalismo no es un sinsentido como se puede imaginar cualquiera, sino que se trata de una manera de asegurar el espurio salario que reciben estos personajes. Las fotos son enviadas a los dueños de la organización contrarrevolucionaria en el exterior y publicadas en Internet con el fin de hacerles creer a las personas que esa organización tiene legitimidad dentro de la Isla. Son además la manera de hacer que la parte dinero que paga la ultraderecha en EEUU para la subversión en Cuba no deje de fluir.
Estos patriotas son realmente mercenarios y necesitan evidencias de sus desmanes para poder cobrar.
La llamada Unión Patriótica de Cuba (UNACU) se caracteriza sus acciones provocadoras y antipopulares, que como en el caso de la policlínica y de las enfermeras que presenciaron el espectáculo grotesco de aquella noche, solo refuerzan en las personas el sentimiento de rechazo. Pero a estos mercenarillos en realidad nos le importa demasiado eso, el sonido de las monedas en sus bolsillos es los que cuenta y eso se consigue haciendo ruido. No es de extrañar pues que esa organización se distinga por reclutar a sujetos violentos, guaposos, ignorantes y con abundante historial delictivo, los que llegan a la misma con aspiraciones de conseguir un aval migratorio.
La UNPACU se opone a todo acercamiento entre Cuba y EEUU, como otras de su tipo se alimentan de los odios y de su mercenarismo. Cualquier entendimiento entre las naciones es una amenaza a sus fuentes de financiamiento. La población cubana ve a estos sujetos como peligrosos a los cuales no se les puede dar ningún crédito. Bastaría con saber que uno de los propósitos de esos mercenarios, tal y como lo hizo saber aquella madrugada el “valiente opositor”, es justamente despojar a los cubanos de una de sus principales conquistas: la salud pública.

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